No te dejes vencer. Siempre cree en tus ideales, siempre llévalos muy en alto. Nunca olvides que aquello que siempre has soñado se puede hacer real; es sólo cuestión de querer. No te dejes vencer por ese mundo corrupto de sombras y hombres del traje gris; no vale la pena. Siempre manten tu luz. Grita. Saca de ti todo aquello que te atormenta. No sigas la línea. No hagas lo que los demás ven como correcto y conveniente; haz lo que tú creas correcto y conveniente. No tengas miedo a probar, ni a fracasar, ni a equivocarte; al contrario, inténtalo. SI algo no te apasiona, entonces no lo hagas, porque sólamente estarías estorbando. Fluye con la energía de todos. Cuida tu entorno. Cuídate. Abre los brazos, recuerda que siempre han sido alas. Nunca dejes de escuchar música, ni de cantar, ni de bailar. Goza. No te ates a horarios fijos; siempre ten abierta la puerta de la flexibilidad. Ama y no tengas miedo; porque amar es reconocer y enfrentar tus miedos. No pierdas la capacidad de sorprenderte.
Y si algún día sientes que te estás apagando, pídele a la persona más cercana a tu corazón que aplauda muy fuerte. Tal vez, igual que las hadas, puedas volver a cobrar vida con mucha más intensidad que antes. Pero por favor, nunca dejes de creer.