Pensaba en la expresión. Todos queremos expresarnos de alguna u otra manera. Habemos unos cuantos, tal vez más valientes, tal vez más cobarder que elegimos escribir. Y entonces, con palabras cual hilos, suturamos las heridas, remendamos trapos rotos, arreglamos las cobijas, cocemos los agujeros, tejemos redes y seguimos adelante. 

En ocasiones, esas palabras también sirven como agujas, pica-hielos y navajas. Perforan, desgarran y desangran. Pero, son las menos de las veces, porque siempre se encuentra algo de tranquilidad después de liberar la pluma y dejarla salir a pasear. Es como un proceso de desfogue que duele, pero al poco tiempo, reconforta.

Pensaba en las palabras escritas como sustituto, de todo lo que nunca hemos dicho, ni pretendemos decir. De lo que nos atormenta, nos atropella, nos ahorca..  De todo lo que nos hace sentir vivos.